
Nuestros frutos son redondeados, de color negro azulado y de un tamaño muy superior al arándano silvestre (±16 milímetros), con la piel firme, cubierta de un polvillo azulado (pruina) y la pulpa jugosa, son aromáticos, refrescantes, ligeramente ácidos, con notas dulces en su madurez y discretamente astringentes. Son una gran fuente de antioxidantes, antisépticos, antiinflamatorios, bactericidas y muy ricos en polifenoles, por lo que son una gran ayuda en la protección de la visión, la reducción de la glucemia, el fortalecimiento del colágeno, además de cardiosaludables y ayudar a evitar cáncer y la ralentización del Alzehimer y el Parkinson.
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